Catí (1)

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Ermitorio de la Mare de Déu de l'Avellà

Accesible para vehículos Conjunto arquitectónico Entorno natural Fuente próxima Centro devocional Tradición Mariana Zona recreativa Establecimiento hostelero
Fiestas destacadas Romería
  • Accesible para vehículos
  • Conjunto arquitectónico
  • Entorno natural
  • Fuente próxima
  • Centro devocional
  • Tradición Mariana
  • Zona recreativa y picnic
  • Establecimiento hostelero
  • Fiestas destacadas
  • Romería
Localización

Para llegar al Santuario de la Mare de Déu de l'Avellà, advocación que se corresponde con la de la Virgen de la Misericordia, hay que abandonar Catí hacia el norte, por la calle de Santa Ana. Nada más salir de la población, de una rotonda con un peiró de piedra en su centro nace un desvío señalizado a la izquierda. Esta carretera CV-1270 nos conducirá al ermitorio tras un recorrido de 6 km en cuyo tramo final hay que atravesar un túnel de 312 m excavado en la montaña.

Catí Mare de Déu de l'Avellà
Mare de Déu de l'Avellà

A pesar de que a su alrededor se ha desarrollado un importante complejo hostelero, muy concurrido sobre todo en los meses de verano, el paraje no ha perdido nada de su encanto, recogimiento y belleza. Situado en una hondonada a 900 m de altitud, sus instalaciones incluyen un balneario que se beneficia de las apreciadas aguas del manantial que brota junto a la ermita, indicadas para las afecciones cutáneas.

Catí Mare de Déu de l'Avellà
Catí Mare de Déu de l'Avellà
Mare de Déu de l'Avellà
Catí Mare de Déu de l'Avellà
Historia y Conservación

La fama de este lugar es muy antigua, y ya los árabes conocían las propiedades curativas del manantial que aquí brota. Posiblemente desde los primeros tiempos de la Reconquista existía algún tipo de culto vinculado a este paraje, pero la tradición remonta la devoción a la Virgen de l'Avellà a un suceso milagroso sucedido hacia 1540: una anciana ciega y leprosa se dirigía a la Ermita de Santa Llúsia de Salvassòria guiada por un niño (o una niña, según otras versiones) para rogar a la santa que le devolviera la vista. Al pasar junto a la fuerte oyó la voz de la Virgen que le invitaba a lavarse en sus aguas, cosa que hizo quedando de inmediato curada y recuperada la vista. Regresaron al pueblo para hacer público el milagro, y los vecinos con sus autoridades subieron al lugar donde encontraron una imagen de la Virgen, decidiéndose construirle allí mismo un templo para venerarla. Parece ser que el nombre de Avellà es una deformación de cómo se conoció en principio a la imagen, la Virgen de la Vella ("de la vieja").

Catí Mare de Déu de l'Avellà
Portada
Catí Mare de Déu de l'Avellà
Font de l'Avellà
Catí Mare de Déu de l'Avellà
Interior

La fama de l'Avellà se difundió rápidamente, gracias sobre todo al éxito atribuido por unas rogativas en demanda de lluvia que fueron atendidas durante una grave sequía. Las obras de la primera ermita comenzaron en 1544, acabándose en 1549, cuando se ofició la primera misa. Fueron sus arquitectos Antoni Favardina y Joan Vinyas. Pronto se sucedieron las reformas, mejoras y ampliaciones tanto en la iglesia como en la hospedería, necesarias por la creciente afluencia de visitantes. El templo actual se corresponde con una profunda remodelación realizada en 1737, época por la que se amplió también la vivienda del ermitaño. En 1785 se edificó la antigua hostería o Fonda y en 1845 se inició la Casa dels Banys, dependencias ambas que con posterioridad se vendieron a particulares, y que aún hoy se explotan como establecimientos hosteleros. La Cofradía de la Mare de Déu de l'Avellá fue fundada en 1746 para conservar y fomentar el culto, por indulgencia concedida por el papa Benedicto XIV.

Descripción

El santuario es un edifico de mampostería formado por la capilla, a la derecha, y la casa del ermitaño, a la izquierda, ambas cubiertas por el mismo tejado a dos aguas en cuyo hastial se alza la espadaña de tres huecos, realizada en 1743, que sólo alberga una campana. A su alrededor se disponen otras dependencias y frente al conjunto crecen dos corpulentos olmos, junto a la Font de l'Avellà que exhibe la fecha de 1578 y un vistoso panel cerámico. La blanqueada fachada es sobria, y en la parte de la vivienda del ermitaño se abren numerosas ventanas distribuidas irregularmente por sus tres plantas. El acceso al templo se hace por amplia puerta de medio punto enmarcada por dovelas de buena piedra.

Catí Mare de Déu de l'Avellà
Catí Mare de Déu de l'Avellà
Interior del ermitorio
Catí Mare de Déu de l'Avellà

Esta austeridad exterior contrasta con la exuberancia decorativa de la iglesia, pues desde la misma entrada está profusamente ornamentada con dorados y pinturas al fresco realizadas en 1737 obra del artista de Sant Mateu Pasqual Mespletera, quien también decoró la Capilla de la Comunión de la iglesia de Catí. El trasaltar, por el contrario, fue decorado por Francesc Blasco en el año 1760 con pinturas de menor valor artístico, muy retocadas posteriormente. El interior mide 32 m de profundidad y una anchura que va desde los 6,80 m a los 4,60 m. Es, pues, una nave de buenas dimensiones cubierta por bóveda de cañón dividida en tres tramos, cúpula sobre el pequeño crucero y cupulín sobre el camarín para el templete de la Virgen. Posee sacristía a la cabecera con sala para los exvotos y coro alto sobre la entrada, y en el primer tramo el artista ha simulado con sus pinturas tres capillas laterales con sus respectivos retablos por parte.


Catí Mare de Déu de l'Avellà
Decoración de la bóveda
Catí Mare de Déu de l'Avellà
Camarín
Catí Mare de Déu de l'Avellà
Camarín
Catí Mare de Déu de l'Avellà
Mare de Déu de l'Avellà

La imagen original era una bella talla policromada del siglo XIV, que desapareció durante la Guerra Civil. La actual es obra moderna, tallada en Burgos, y representa a la Virgen coronada de pie sobre gloria de ángeles portando al Niño en su brazo izquierdo y un lirio en la mano derecha.

Fiestas y Tradiciones

El ermitorio y su entorno, como se ha dicho, son muy visitados especialmente en los meses de verano, cuando hay culto habitual en el templo. Patrona de Catí, su festividad se celebra el 8 de septiembre, día de la Natividad, con misa solemne en la ermita y procesión vespertina de la imagen por los alrededores. Otro día grande para l'Avellà es el lunes de Pascua, cuando se acude en romería desde el pueblo para pasar aquí un festivo día de campo en el que se mezclan los actos religiosos y populares. Finalmente, el santuario es también parada obligatoria en la peregrinación de los romeros de Catí a Sant Pere de Castellfort el primer sábado de mayo.

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